IGLESIA DE SAN MARTÍN OBISPO

LA EVOLUCIÓN DEL GÓTICO

Con la primera transformación se dio más amplitud y luminosidad al templo, creciendo a lo alto, con lo que se sustituye su bóveda de cañón primigenia por una de crucería gótica que se encuentra nada más pasar la puerta, cuyos nervios se entrecruzan en un octaedro con medallones en sus vértices.
Las dos capillas laterales denotan el antiguo crucero, una de cuyas partes, la de la actual capilla del Cristo, se agrandó y embelleció posteriormente con una bóveda gótica. También se desplaza la pared sur y se eleva el pórtico.
Gana altura su portada principal que, aunque parece conservar las primitivas columnas románicas y el podium sobre el que se apoyaban anteriormente, sus arquivoltas se estiran a requerimiento del naciente arte gótico y el clásico tejaroz románico sirve de base a una arcada ciega de formas góticas.
Se fabrica la puerta de la fachada norte, abierta en la base de la torre, aprovechando algún postigo de acceso a la misma, reemplazando su angosta entrada por otra más amplia de finos arcos góticos enmarcados por bello alfiz mozárabe.
La torre es románica, con husillo adosado a la fachada norte donde se abren dos pequeñas saeteras que iluminan la angosta escalera de caracol. Bajo los vanos de las campanas aparece una cornisa de bolas que la circunda y adorna. Su fachada sur se amplió y se reforzó con posterioridad.
El coro se construye en la base de la torre, cuyo piso bajo, cerrado por reja de fuertes barrotes, albergó la gran pila bautismal renacentista que hoy está situada en el crucero.
Un arco carpanel delimita el espacio del coro y ambos techos lucen una lograda arcada de crucería gótica, que en el superior se adorna con capiteles variados de los que arrancan nervaduras para una bóveda gótica con ricos medallones isabelinos.
Al fondo un tragaluz, a modo de rosetón, ilumina el templo desde el poniente y a un costado una puerta da acceso a la escalera de caracol que sube al campanario.